|  | A partir de la casa de campo de los marqueses de Castelo Rodrigo esta propiedad fué convertida en la residencia habitual de los reyes tras la Restauración, en el Siglo XVIII.
Las transformaciones corrieron a cargo de la Casa de Infantado con la ayuda de arquitectos, artistas y maestros jardineros venidos de toda Europa e importando, además, esculturas, materiales, nuevas plantas y semillas, al estilo de las cortes de la época pero manteniendo en esencia unas costumbres y tradiciones típicamente portuguesas. |
Del palacio cabe destacar su fachada principal construida hacia el interior y no hacia el exterior. Así, es imposible imaginar desde fuera el mundo mágico que se vive tras sus muros. Los jardines, en la mejor tradición italiana, se estructuran en pequeños espacios destinados unas veces al paseo, otras a la charla o la reunión y otros cuya finalidad era más una búsqueda de la intimidad y el retiro. La llamada Casa del Lago o de la Música es una construcción de gran belleza y originalidad que merece ser destacada. |  | |